Compila tu propio kernel

Logo Kernel Linux

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En los tiempos antiguos, cuando todavía existían disquetes de 3”1/2 y los CD-ROM eran lo máximo en capacidad, instalar un sistema Linux era una odisea. Además de conseguir una distribución para intentar instalarla, debido a la juventud del sistema la estabilidad y soporte de hardware era limitada. Además, había temas de autodetección y carga dinámica de módulos que no terminaban de funcionar ‘de serie’, por lo que muchas veces tocaba instalar el sistema con el soporte mínimo y que funcionaba y después, recompilar el kernel con todos los drivers y módulos concretos para nuestro hardware particular. Como siempre todo tiene su parte positiva, uno aprendía (a la fuerza) un montón sobre su propio hardware y las opciones que había y además al compilar el kernel se optimizaba adaptándose como un guante a nuestro sistema. La parte mala es que había y hay tantas opciones y configuraciones que no era nada sencillo ‘acertar’ con muchas de las opciones.

¿Por qué compilar un kernel?

El kernel es el núcleo, el corazón del sistema operativo. Es el que tiene verdadero acceso al hardware y es el encargado de gestionar esos accesos entre el resto de programas, estableciendo prioridades, asignando recursos… Al estar en contacto directo con el hardware necesita conocer cómo hablar con cada dispositivo que conectamos, esto es lo que hacen los drivers, poner en contacto el mundo físico del hardware con el mundo virtual del software.

Actualmente no suele ser necesario compilar el kernel, ya que casi todo está pre-compilado como módulos y la autodetección funciona prácticamente siempre. Además los equipos actuales suelen ser suficientemente potentes y no creo ni que se note el tema de la supuesta mejora de rendimiento. La única razón que puede llevar a que necesites compilar a mano un kernel es probar alguna característica que no esté todavía en el kernel ‘de fábrica’ que uses en tu distribución. En mi caso, estoy instalando Ubuntu 14.04 en un ordenador Asus-1201HA. Este ordenador es muy pequeño y tiene una autonomía muy elevada, siendo muy silencioso y pesando poco. Lo malo es que tiene un microprocesador muy limitado y con una gráfica integrada muy mal soportada en Linux. En concreto el procesador es un Intel Atom Z520 a 1.33 Ghrz. con la tarjeta GMA500. Mi intención al compilar el kernel es instalar la última versión estable disponible (3.16.3), ya que parece que están haciendo avances en el soporte de drivers de Intel GMA y por otro ver si al recompilar mejora por poco que sea el rendimiento.

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